jueves, 27 de enero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
Blood Orange - Sutphin Boulevard
¿Qué tienen en común Stalin y Guzmán el Bueno?
Siendo dos patrones o modelos de comportamientos totalmente opuestos: genocida, Stalin, y héroe abnegado, Alonso Pérez de Guzmán (Guzmán el Bueno).
En ambos casos, ante situaciones desesperadas por parte de sus hijos, actuaron igual.
De todos es conocida la leyenda de Guzmán el Bueno en la defensa de Tarifa (1294). Ante la dificultad en tomar la fortaleza por parte de los benimerines, éstos optaron por la vía rápida: capturando al hijo de don Alonso y amenazaron con matarle si no rendía la plaza. Ante la negativa de Guzmán, incluso cuenta la leyenda que ofreció su propia daga, su hijo fue asesinado pero la plaza resistió. De ahí el sobrenombre de “el Bueno“.
José Stalin fue el líder de la URSS desde mediados de los 20 hasta su muerte en 1953. Dirigió la construcción del socialismo en la URSS, que pasó de ser un país rural a una potencia industrial. En contrapartida, dirigió un régimen represivo de la población, caracterizado por la presencia de campos de trabajo y represión (gulag) y las deportaciones a Siberia. Durante la batalla de Smolensko (1941) los nazis capturaron al hijo de Stalin, Yakov. Durante un tiempo pasó como un soldado más hasta que fue reconocido y las autoridades nazis propusieron un canje por el mariscal Friedrich Paulus. Stalin se negó al intercambio alegando que su hijo no había sido capturado. Yakov murió en un campo de concentración.
Yakov en el campo nazi
En honor a la verdad, y porque me fastidia meter en un mismo post a Stalin y don Alonso, he de decir que la negativa del genocida se debió a que él no consideraba que existiesen prisioneros rusos, “sólo traidores que se habían dejado capturar“.
Imágenes: wikipedia
¿Qué tienen en común Stalin y Guzmán el Bueno? escrito por Javier Sanz en: Historias de la Historia
sábado, 22 de enero de 2011
The Holy Mountain (1973)
magritte 2
David Hammons’ Snowball Sale
Killer Last Meals
Graphic designer James Reynolds recreated the final meals of nine American prisoners executed between 1963 and 2006, then photographed each on an inmate-orange cafeteria tray.
Fastcodesign.com points out one particularly chilling choice in the series, titled Last Suppers:
Consider the meal for John Wayne Gacy aka the Killer Clown: a bucket of original-recipe Kentucky Fried Chicken (which is extra creepy because Gacy had worked for KFC and abused male employees there).
I find it rather disturbing that Reynolds aestheticized the meals so highly until they radiate an almost minimalist sheen. It is an attempt to humanize the criminal or confuse the viewer about our notions regarding good and evil? I found myself staring at each image and psychoanalyzing each prisoner, which proves to be a frustrating and futile experience.
Nine photos in this series seems to be far too little. In this case, more would be more powerful and effective as these photos — and their careful preparation — is really about voyeurism where we are being seduced by a form of food/design/crime porn.
I for one will be delighted when capital punishment is banned not only in America (one of the last Western countries to still practice it), but all around the world. When that day comes, the meaning of these photos will be very very different.
Hat tip Henry C